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Todavía no están los votos para expulsar a De Vido y analizan aplazar la sesión

Guido Braslavsky/clarín
Julio De Vido, el jueves, en la audiencia publica por las represas hidroelectricas de la provincia de Santa Cruz, en el SenadoFoto: David Fernández

Alcanzar los dos tercios de los votos para echar de la Cámara de Diputados al ex ministro Julio de Vido no será tarea fácil para el oficialismo. Con la calculadora en la mano, tras acordar con el massismo, Cambiemos busca garantizar en primer lugar las propias presencias en la sesión especial que sería convocada para el próximo miércoles, en pleno receso invernal. Sin embargo, algunas definiciones de las últimas horas generaron inquietud en las filas oficiales, y hacen peligrar su plan. Los ex kirchneristas del Movimiento Evita (5 diputados) votarán en contra, y los cuatro diputados de la izquierda tienen posiciones que van del voto contrario (3) a la abstención (1), lo que en cualquier caso favorecería la continuidad de De Vido en la Cámara.

“Si las cosas se dan de ese modo lo salvan”, admitió a Clarín un encumbrado legislador de Cambiemos, encargado de llevar las cuentas y de convencer a los bloques todavía indefinidos.

Es que, si todo el FpV se sienta en sus bancas, suma 73 votos (70 más 3 aliados). Otros 8 votos (el Evita más la izquierda) lo pondría con 81, muy cerca del tercio de 86 para bloquear la expulsión. En esa cuenta, habrá que ver qué actitud toman los 3 diputados de San Luis que responden a los hermanos Rodríguez Saá, impensados aliados de Cristina Kirchner en esta campaña. Fuentes de ese bloque dijeron que darán quórum y lo definirán ese mismo día en el recinto.


Tal como se acordó el miércoles último en la reunión de Asuntos Constitucionales, Cambiemos, el massismo y otras fuerzas firmarán el dictamen de la expulsión “por indignidad” de De Vido el martes que viene, día en en que al multiprocesado ex ministro (entre otras causas, por la corrupción que llevó a la trágica muerte de 51 personas en la estación de Once) también se lo citó para darle la posibilidad de ejercer su defensa.

El miércoles se haría la sesión especial, pero fuentes de Cambiemos admiten que si el martes las cuentas no cierran para llegar a los dos tercios, sería postergada para la semana siguiente. Ayer, De Vido apareció por el Congreso en las audiencias por la construcción de las dos represas en Santa Cruz, sacó pecho y afirmó que no renunciará.


En Cambiemos igual se muestran confiados. En la sesión serán tan importantes las presencias como las ausencias. El oficialismo buscará bloquear la posibilidad de las abstenciones, que deben ser autorizadas por el pleno y en general es un trámite a mano alzada. Pero esta vez será distinto: “Si afectan el resultado no las vamos a permitir”, avisaron.

Una referencia es lo que sucedió cuando se votó en junio del año pasado la autorización al allanamiento a un domicilio de De Vido, que el ex ministro había frenado invocando sus fueros. Hubo 137 votos a favor, 51 en contra -todos del FpV- y una sola abstención, la del propio De Vido. Cambiemos apuesta a que se repitan esas ausencias, que el FpV no pueda juntar a toda su tropa, en la que conviven K duros y camporistas con el PJ más tradicional. Otro dos bloques provinciales de pasado ultraK están en la mira: el Frente Cívico por Santiago (6) y el Frente Misionero por la Concordia del ex gobernador Maurice Closs (3). En aquella votación, se ausentaron, y podrían tomar igual postura.

Si asisten los 257 diputados, se necesitan 172 para los dos tercios. En Cambiemos cuentan unos 140 “seguros” sumando los propios, los del FR, Progresistas (8) y otras bancadas más pequeñas y monobloques. También entra en la cuenta el peronismo no K del bloque Justicialista (17 miembros), que se inclina "en su mayoría" por una sanción, pero allí hay pasado kirchnerista y la postura no es “unánime”, admiten. Podría haber ausencias.

En la izquierda, los dos diputados del PO (Pablo López, Soledad Sosa), y una del PTS (Nathalia González Seligra) se manifestaron “en contra” de la expulsión, porque lo consideran “una maniobra hipócrita” y advierten del riesgo que sea un “precedente” que se use contra la izquierda. Juan Carlos Giordano de Izquierda Socialista dijo que se abstendrá. ¿Se dará el caso de que la izquierda dura termine salvando a De Vido?

Lo mismo en el Evita. Allí aseguran que la expulsión es “una jugada electoralista” que “pasa por arriba de la institucionalidad”.